Aquel día no pintaba muy bueno, pero tengo buenos amigos que me animaron a salir, necesitaba olvidar todos los problemas de casa, de la facultad, me obligaron a olvidar todo por una noche, me obligaron a vivir la noche con una gran sonrisa, lo intente y no salió nada mal.
Me vinieron a recoger en coche a casa, no confiaban en que saliera, me llevaron a una discoteca, estaba llena de gente no conocida y algunas caras familiares. Encontramos al grupo con el cual salía esa noche, caras nuevas, con sus respectivas presentaciones. Empezamos a beber al tiempo que hablamos y bailábamos, ¿Hubo atracción? No sé, solo sé que me apetecía hablar contigo, conocerte cada vez mas y ¿Por qué no? Explorar más allá. Hablamos y hablamos, la música nos impedía escucharnos y cada vez estábamos más y mas cerca, tu mano tocaba mi espalda, subía y bajaba lentamente, hacía tiempo que sentía tanto cuando alguien me tocaba.
El alcohol empezó hacer su efecto, las horas pasaban rápidamente y cuando nos quisimos dar cuenta ya tenias que irte, a mí aun me quedaba un rato hasta el amanecer. Nos despedimos con un último baile, cuando tu mano dejo de tocar mi cuerpo y te ibas alejando una gran alegría invadió mi cuerpo, el a verte conocido sin duda alguna marcaria un antes y un después en mi vida. Te seguí con la mirada mientras bailaba, mientras disfrutaba del momento a la vez que añoraba tu mano, nada había en mi cabeza, solo tú y la música, bailaba sin control, no me importaba nada mas, solo vivir el momento, olvidar todo, tu hiciste posible que por unas horas fuera yo, sin problemas. Mientras la pista era mía, bailaba sin control, sostenía mi copa, te seguía con la mirada, de repente te paraste en seco y miraste a atrás y nuestros ojos se volvieron a encontrar, dirigiste tus pasos hacia mí, mi mundo se paró en seco, deje de bailar, mi mano temblaba y en cuanto reaccione mis labios ya estaban junto a los tuyos, tus manos se entrelazaban entre mi pelo y estábamos unidos, por momentos fuimos una sola persona y si pudiera volvería a ese momento. El tiempo se paro, fuimos una misma persona, la música seguía sonando y la gente que nos envolvía no se percataba de ese gran momento.
¿Únicas palabras pronunciadas? Lo estaba deseando, dijiste con firmeza, mientras éramos incapaces de separarnos.
¿Un después? Sé que he cambiado, sé que me has cambiado, me has hecho darme cuenta de lo que verdaderamente importa, me has hecho que disfrute de la vida universitaria, pero que dude… dude de lo que ocurrirá, tu acabas de acabar la carrera… ¿Qué ocurrirá? El tiempo lo dirá… por ahora disfrutemos del momento.


